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Suelo Pélvico

¡Hola! Soy Erika de Clínica Ki2, mamá trabajadora, enamorada de la suerte que es vivir y de mi profesión: fisioterapeuta especialista en la mujer, en el embarazo y en el mundo del suelo pélvico. De esto mismo vengo hablarte hoy. 

El suelo pélvico tras los 40, al igual que el resto de músculos y tejidos de nuestro cuerpo, baja de un pequeño escalón cuando la menopausia empieza a llamar a nuestra puerta. Pero cuidado, caemos en el error de creer que con la edad todo irá a peor, que la incontinencia es normal, la falta de lubricación algo inevitable o incluso que la atrofia de nuestra vagina es un paso más y que llegará tarde o temprano. Esto NO es así, si no que depende de cómo nos encontrábamos previamente y del estado de nuestro suelo pélvico. Como dicen en Asia oriental, la segunda primavera comienza aquí (me gusta mucho más esta forma de verla y no la tan temida menopausia de occidente). 

Claves para un suelo pélvico saludable

Tener un suelo pélvico saludable nos va a permitir tener:

  • Fuerza y elasticidad adecuada de nuestra musculatura del suelo pélvico. 
  • Una adecuada lubricación. 
  • Evitar la atrofia, y los problemas más usuales del suelo pélvico como la incontinencia urinaria o los prolapsos (descenso de uno o varios órganos pélvicos). 

¿Qué tal si convertimos las nostalgias en fuerzas y acción? Vamos a ponernos manos a la obra y a cuidarnos. 

1- Evita dañar tu suelo pélvico. 

¿Cómo? Muchas de las circunstancias de nuestro día a día producen presiones contra nuestro suelo pélvico que serían evitables. 

Si imagináramos ese suelo pélvico como una hamaca, ¿qué pasa si saltáramos todo el día sobre ella? ¿Se desgastaría? ¿Se rompería? La verdad, es que nuestro suelo pélvico no suele decir nada hasta que ya no puede más y …¡pum! descubrimos que tenemos uno. Las causas que generan más presión en el suelo pélvico, y en consulta trabajamos para corregirlas, son por ejemplo; el estreñimiento crónico, alergias que producen estornudos frecuentes, hacer deporte de impacto o incluso de fuerza sin un buen control del core. 

Truco: para saber si realizas esa gestión de presiones de forma adecuada, pon tu mano en tu vientre por debajo del ombligo. Ahora, tose, grita o imagina que hinchas un globo. Si el abdomen sale hacia afuera, estás ejerciendo una presión sobre tu periné. Acude a tu fisioterapeuta de suelo pélvico especializado que pueda ayudarte o consúltame. 

2- Saca el aire o sopla en los esfuerzos. 

Cuando cojas peso, hagas ejercicios de fuerza o actives tu suelo pélvico siempre espira. Porque a la espiración: 

  • El músculo respiratorio, diafragma, asciende. 
  • El músculo transverso abdominal, que tiene forma de faja alrededor de todo nuestro abdomen, se activa entrando hacia dentro y ligeramente hacia arriba. 
  • Nuestro periné se contrae ligeramente de forma automática (si esto no sucede habría que trabajarlo en consulta). 

Truco: ¿Qué tienes alguna duda? Siempre mejor espirar, sacar el aire, favoreciendo la subida del suelo pélvico y limitando la presión sobre él. 

3- Descubre, activa y ejercita tu suelo pélvico. 

Observa tu vulva, la entrada de la vagina, muévela y contrólala. Esto es lo que se conoce como los súper conocidos ejercicios de kegel: activar o contraer tu suelo pélvico como si retuviéramos las ganas de hacer pipi o caca. 

Cuidado: la zona entre tu vagina y el ano debe entrar hacia dentro al realizarlos. Ni los glúteos, ni las piernas han de apretarse. Si estas indicaciones no son así, es hora de fisioterapia perineal. 

Ejemplo: contrae 5 segundos (no a tope, digamos al 60% de lo máximo que puedas contraer), y descansa durante 10. ¡Recuerda soplar! 

4- Orgasmos a voluntad, y sin limitaciones. 

El orgasmo es uno de los mejores ejercicios que puedes hacer para tu suelo pélvico. Durante el orgasmo, hay un estrechamiento de vagina provocado por un músculo llamado pubococcígeo ¡el mismo que en los ejercicios de suelo pélvico! Pero no sólo eso, si no que hace trabajar también otros tantos músculos perineales, además va a favorecer la circulación, y la lubricación. 

Sola o acompañada, es una llave de entrada al placer y a la reavitalización de los distintos tejidos. La sangre fluye, los nutrientes llegan y las toxinas se evacuan. 

Truco: el orgasmo a fuego lento dará mucha más vida a nuestros tejidos y suelo pélvico, que un orgasmo exprés de la mano de un Satysfayer. 

Cada mujer es única, al igual que su historia y vivencias, que harán un suelo pélvico único. No te preocupes si los ejercicios no te salen a la primera, sigue adelante. Pero si estas claves te resultan muy difíciles de realizar, crees que necesitas ayuda para llevar a cabo los distintos pasos, o tienes algún síntoma perineal, consulta a un fisioterapeuta especializado. Puedes encontrarme en consulta tanto a nivel presencial, cómo online en https://www.clinicaki2.com/

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