Menopausia: nada que temer

Marie Curie, una de las científicas más brillantes de la Historia, dijo que “en la vida no hay cosas que temer, sólo cosas que comprender”. Es una frase magnífica, porque es absolutamente cierta. Y queremos empezar hablando de la menopausia recordando esa frase: nada que temer. Basta con comprender la menopausia.

Porque si tienes normalmente ya 45 años, puede ocurrir que desde hace unos meses hayas comenzado con desarreglos menstruales. Y quizás, de repente, tienes muchísimo calor y sudores pese a que los que te rodean tienen frío. Lo notas sólo tú pero dirías que tu piel es más fina. Y te parece además que tu ‘pelazo’ dejó de serlo. Y te han aparecido unos ‘rollitos’ en la espalda y la cintura que nunca habías tenido aunque sigues comiendo lo mismo… ¡incluso te ves más ‘tronco’! Y las noches de sexo desatado como que ya no te apetecen tanto y eso que has dejado de dormir a pata suelta como solías… Pues sí: podrías estar entrando en lo que te parecía lejano, de lo que no has escuchado tanto y para lo que es posible no te sientas preparada: la menopausia.

Con la menopausia cesan las menstruaciones y desaparece la ovulación y la capacidad de reproducción de la mujer en torno a los 40-50 años y es realmente el climaterio, la etapa en torno a la menopausia que dura alrededor de seis y trece años, donde se observan los síntomas propios de la disminución progresiva de la función ovárica (producción hormonal y producción óvulos).

Es conveniente que conozcas y reconozcas estos síntomas, sepas qué los produce y de qué manera natural puedes cuidarte para prevenirlos en parte, minimizarlos, incorporarlos en tu vida cotidiana y afrontar esta nueva etapa de la vida con la mayor calidad posible, sintiéndote a gusto contigo misma, fuerte y abriéndote a las nuevas posibilidades que te ofrece.  En ningún caso debes obviar la visita a tu ginecólogo y la posible prescripción de una terapia hormonal sustitutoria si la necesitas.

A continuación, te detallamos los síntomas más habituales y lo que puedes hacer para mejorar prevenirlos o minimizarlos:

Sequedad / irritación vaginal.

  • Higiene escrupulosa con lociones ph neutro o agua.
  • Utiliza ropa interior transpirable (algodón).

Hay lubricantes naturales en farmacia.

Perdidas de orina y mayor frecuencia urinaria: Ocurre porque adelgaza la pared de la uretra y se ofrece menor resistencia.

  • Prueba con ejercicios suelo pélvico e hipopresivos.

Sofocos: Esos aumentos y descensos bruscos de la temperatura corporal que incluso pueden producir taquicardias y que no duermas bien.

  • Evita el consumo de alcohol, azúcar, harinas blancas y café.
  • Incorpora alimento ricos en vitamina E, omega 3 y estrógenos naturales (fitoestrógenos).

Retención de líquidos.

  • Disminuye el consumo de sal y alimentos salados.
  • Toma infusiones de cola de caballo, jengibre, hinojo.
  • Aumentar el consumo de agua.

Hinchazón: Peores digestiones por disminuir actividad enzimática digestiva.

  • Evita las bebidas gaseosas
  • Presta atención a cómo te sienta la fibra soluble en vegetales como puerro, espárrago y cebolla.
  • Mastica y tómate el tiempo necesario en las comidas. Comer rápido te hará tener más ‘aire’.

Acumulación grasa y cambio estructura corporal: Grasa en cintura, caderas y espalda y pérdida de curvas.

  • Evitar ultraprocesados, harinas refinadas, azúcar.

Pensamientos confusos: cabeza algodonosa.

  • Las isoflavonas de la soja parece que pueden proteger las neuronas del estrés oxidante y muestran mejorías en la memoria inmediata no verbal, flexibilidd mental y capacidad de planificar.
  • Leche para la acetil-L-carnitina que evita que el cerebro formado sobre todo por grasas se ponga rancio.

Tristeza: Podría haber relación entre disminución de estrógenos y menor producción de serotonina y endorfinas.

  • Consume alimentos con triptófano, precursores de serotonina: yogur griego, plátano, leche.
  • Haz ejercicio para la liberación de endorfinas.
  • Mantén equilibrada tu microbiota intestinal (segundo cerebro) con el consumo de prebióticos (frutas, verduras, legumbres, frutos secos) y probióticos (yogur natural, kéfir, umeboshi y fermentados en general)
  • Practica la Meditación/ Yoga.

Falta de sueño.

  • Rutinas a la hora de acostarse.
  • Evita el alcohol y café.
  • No cenes de manera copiosas y evita las grasas.
  • Almendras, nueces, cebada, arroz integral y maíz  como fuente natural de melatonina (hormona del sueño).

Pérdida y empobrecimiento cabello.

  • Incrementa el consumo de alimentos ricos en proteínas, vitamína A y B, E ,hierro, magnesio, calcio y zinc.
  • Evita el alcohol, azúcares, cafeína, tabaco y grasas animales
  • Evita el uso de secadores y planchas a temperaturas altas.
  • Cuidado con el salitre y el cloro.

Osteoporosis: Por menor tasa de calcio en huesos.

  • Aumenta el consumo de Magnesio (controla la entrada de calcio en las células). Almendras, alga kelp, salvado de trigo, soja, Boro, Vitamina C (cítricos, kiwi) y Vitamina D ( el calcio es prácticamente inútil si no hay suficiente vitamina D).       
  • Alimentos con calcio: verduras hoja verde (cuidado oxalatos), legumbres, frutos secos, lácteos, sardinas, salmón, ostras, algas, lúpulo, alfalfa, ortiga, cola de caballo.
  • Reducir consumo fosfatos (inhiben absorción del calcio): no tomes refrescos de cola.
  • Haz ejercicio de fuerza y pesas, con impacto y saltos.
  • No consumas alcohol ni tabaco.
  • Limita el consumo proteína animal y antiácidos que inhiben la absorción del calcio.
  • Limita la cafeína (aumenta la velocidad de pérdida de calcio por orina) a una o dos tazas de café al día.

Piel más fina y menos firme: por menor producción de colágeno.

  • Evita el alcohol, el tabaco y tomar demasiado café para no cargarte de toxinas.
  • Ejercicio para oxigenar la piel.
  • Mayor descanso.
  • Acabar de lavarte con agua fría y utiliza jabones neutros.
  • Bebe agua.

Enfermedad cardiovascular: Menos estrógenos, menos HDL.

  • Incrementa el consumo de alimentos ricos en omega 3: frutos secos, pescado azul, semillas de lino y cáñamo molidas.

¿Qué te aconsejamos desde Gooder? Aprovecha este momento. Sé más consciente de tu presente, de la realidad, con información y aceptación que te libere y quítate esos miedos sobre la menopausia que solo van a paralizarte.

Toma esta etapa con la mirada y la actitud que demuestras con lo nuevo: con ilusión, expectativas, curiosidad y alegría. Porque además lo inteligente es adaptarse al cambio, asombrarse, maravillarse y vivir siempre con esperanza.

Ocupémonos de nosotras, convirtámonos en nuestra prioridad y hagámoslo con salud: física, mental, emocional y, por supuesto, sexual.

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