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El beneficio de practicar Yoga. Acércate a él.

Llevar el Yoga a tu vida es algo muy especial. Y se genera un vínculo muy fuerte si consigues que perdure su práctica porque a veces cuesta. Y es que hacer Yoga implica muchos cambios a los que no estamos acostumbrados. Como parar un momento en nuestro día a día o hasta escuchar algo tan sencillo como tu respiración.  

El Yoga como tu sitio de escape

Acercarte al yoga es como amar la playa o la montaña, crea un deseo de seguir acercándote a ella cuando tienes un rato libre, das un salto y te escapas.

Con el yoga ocurre lo mismo, pero sin la necesidad de desplazarte en coche o planificarlo demasiado, para poder recibir sus efectos. Quizás tienes un centro de yoga a 5 minutos, o alguien te ha dejado un libro que te resulta interesante o estás viendo algunos vídeos que te gustan por internet . En el Bhagavad Guita, uno de los libros clásicos del yoga se dice: “Al equilibrio mental se le llama Yoga”. El yoga nos ayuda a llevar el cuerpo y la mente a la armonía; el uno sin el otro genera una carencia y la práctica de esta disciplina nos ayuda a suplirla. 

Pon atención en tí, obsérvate

Uno de los  beneficio del yoga es parar, atenderte. Seguramente sabrás que hay muchos tipos de yoga, y algunos generan mucha actividad, y tal vez pienses que “parar” sólo llega en la relajación. Yo te propongo acercarte en tu primera incursión a un yoga de una manera más clásica, conociendo las posturas a tu ritmo, dirigiendo tú la práctica, respetando tus tiempos.  

Es comprensible que para muchos de nosotros este primer acercamiento cause reservas, porque parar es un paso hacia la conciencia, hacia la escucha de lo que quieres en cada momento, implica estar presente, conduce a un cambio.

Conciencia en el momento presente

Sin darnos cuenta automatizamos muchas tareas cada día y el yoga nos permite observar de manera más pormenorizada lo que hacemos, y ahí llega otro de los beneficios, ya nombrados: desarrollar esa conciencia en el momento presente, a través de la respiración, trabajando con ella, haciendo que cada vez sea más amplia, más fluida, que te reconforte y te acompañe en cada una de las posturas que vas a realizar. Dejando que se desarrolle de manera natural. 

Flexibilidad de cuerpo y mente

Otro punto importante es el aumento de la flexibilidad en tu cuerpo, sentir que cada vez llegas mejor a esa postura que al principio te costaba mucho, o que simplemente no te sentías cómodo en ella. 

Pero también flexibilidad en tu mente porque decides no juzgar tu práctica, dejando de lado la idea de llegar a la postura perfecta. Ya llegará tu postura perfecta.  Sólo estás ahí, alejándote de una práctica rígida y atento al deseo de disfrutar de lo bueno que vas a obtener, pero sin olvidar la buena alineación en el asana, es decir, la bases que permiten que la postura sea correcta: colocación de las caderas, rodillas, hombros… explicaciones que te ayudan hacer que tu postura sea adecuada. 

Acércate a la práctica y disfrútala. 

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