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¿Cómo crear un hábito?

Los hábitos son importantes porque nos facilitan la vida y nos permiten ser más eficientes. Por eso es fundamental que incorporemos a nuestro día a día los hábitos correctos.

Miles de decisiones

Tomamos más de 35.000 decisiones al día y sólo somos conscientes del 1% de ellas. Por cierto, según el estudio realizado por Huawai, 225 serán sobre la comida. Y sólo dos de esas decisiones serán conscientes. Por eso incorporar los hábitos correctos es tan importante, ya que gobernamos nuestra vida con hábitos. Los hábitos nos permiten liberar espacio de nuestros disco duro y también nos hacen ser más eficientes.

Tus hábitos determinarán tu futuro. Si lo quieres ver más fácilmente, observa cómo eres hoy: ¿Cómo trabajas? ¿Qué haces en tu día a día?¿Ejercicio? ¿Lectura? ¿Cómo comes? Hagas lo que hagas seguramente vendrá de un hábito que empezaste en el pasado.

Sobre todo, es en esta época navideña cuando nos proponemos las buenas intenciones del año que viene. “Este año quiero…” pues has de saber que, quieras lo que quieras, seguramente necesitarás cultivar un hábito. Y es bueno que además seas consciente que tu dirección, no tu intención, determina tu éxito. Si tienes toda la intención del mundo de conseguir algo pero en tu dirección diaria no está presente cultivar ese hábito, tus probabilidades de conseguir los resultados serán tendentes a cero.

Los hábitos automáticos

Un hábito lo tienes que trabajar ‘siempre’ hasta que se convierte en algo automático, esto es, hasta que tu cerebro haya hecho las conexiones oportunas (ciclo del aprendizaje). Pero, ¡ojo! Que ya todos sabemos que tenemos fases, situaciones y diferentes momentos en la vida y si pierdes el foco puedes perder el hábito. ‘Hacía ejercicio todos los días hasta que me llegó un pico fuerte de trabajo y no lo he vuelto a retomar’, ¿te suena de algo esta situación?

Un hábito necesita trabajarse hasta que tu cerebro complete el ciclo del aprendizaje y lo convierta en algo automático

Te damos algunas pistas para tener éxito en la implantación de tu nuevo hábito.

  • Define bien el hábito: Elije aquellos hábitos que sean los correctos para lo que quieres ser en un futuro.
  • Esa definición tiene que salir de una correcta indagación de lo que quieres ser, ya que el orden del universo no es alterable. Primero tienes que Ser’, luego ‘Hacer’ y de esta manera ocurrirá el último paso, que es ‘Tener’.
  • Un ejercicio estupendo sería visualizarte con tus hábitos actuales dentro de un año, dentro de tres y dentro de diez. ¿Cuántos años tienes en cada situación? ¿Dónde te habrán llevado tus hábitos? ¿Cómo te ves? ¿De qué personas te rodeas? ¿Cómo es tu día a día? Es bueno que te pongas bien en situación. Ahora reflexiona. Si ese lugar no es donde quieres llegar o estar ahora, puedes hacer el ejercicio al revés. ¿Dónde te gustaría llegar? ¿Cómo quieres estar o ser dentro de diez años? ¿De qué personas te quieres rodear? ¿Cómo quieres que sea tu día a día? Bien, ahora que tienes clara tu visión… vete hacia atrás e indaga qué hábitos tienes que ir trabajando para llegar ahí.

De uno en uno

Incorpora un hábito cada vez. Haz un listado de todos los hábitos que quieras incorporar y ordénalos por orden de importancia.

Una vez conozcas los hábitos que quieres incorporar, necesitarás trabajarlos:

  • Elige hábitos sencillos y, si lo puedes hacer con cosas que te agraden, mucho mejor. Si tu meta es hacer una maratón ve desgranando en objetivos más sencillos: por ejemplo, una carrera de dos kilómetros y sales a entrenar con un buen amigo o con buena música por un sitio que te guste.
  • Incorpora un hábito cada vez. ¿No sabes por cuál empezar? Haz un listado de todos los hábitos que quieras incorporar. Ordénalos por importancia para ti. A la hora de ordenarlos, hazte estas preguntas:
    • ¿En qué te beneficia?
    • ¿Qué esfuerzo tienes que realizar para llegar a conseguirlo? ¿Te compensa ese esfuerzo? Piensa en la regla de Pareto del 80/20.
    • ¿Qué tienes que dejar de hacer para incorporar ese hábito (coste de oportunidad)?

¿Ya los tienes ordenados? ¿Correctamente ordenados? Ahora enfócate tan solo en el primero. El resto táchalos hasta que no tengas dominado el primero.

Trabaja tus hábitos

Sigue estos consejos para trabajar un hábito:

  • Avanza poco a poco.
  • Póntelo fácil. Si por ejemplo quieres dar un paseo después de cenar, cena con las zapatillas puestas y ni te sientes en el sofá.
  • Busca algo secuencial que te recuerde ese hábito. Por ejemplo, ‘voy a leer después de la cena’, ‘haré yoga nada más despertarme’, etc.
  • Planifica tu progreso. ¿Qué tienes que hacer? ¿Cuándo? ¿Qué necesitas para poder realizarlo? Y si lo haces con un especialista, seguro que te dará muchas pautas para poder obtener mejores resultados.
  • Busca recompensas por tus avances. Es muy importante ir celebrando y recompensando nuestros avances. Si lo dejas planificado, mucho mejor: ‘cuando consiga este paso me regalaré esto’. No hace falta que sea una gran inversión, puede ser escuchar una canción, ver una película, hacerme una buena ensalada con mi ingrediente favorito, comprarme un cuaderno… hay millones de cosas que seguro que te hacen fijar ese momento.
  • ¿Cuándo sabré que ya tengo incorporado ese hábito? ¿Esto son 21 días? No. Depende de muchos factores pero la mejor vara de medir eres tú. Sabrás que has incorporado un hábito cuando lo hagas sin mucho esfuerzo físico o mental, cuando todo vaya rodado.
  • Si estás procrastinando al incorporar ese hábito vuelve a revisar tu visión de futuro, tal vez no sea la que te sale de dentro, sino algún ‘ideal’ que no quieres realmente dedicarle tu fuerza y tu tiempo para llevar adelante.

Gooder son hábitos

En Gooder hemos creado una metodología para poder incorporar hábitos de vida saludables y vamos motivando y trabajando a diario precisamente eso: el cambio de hábito. No es una tarea fácil, pero el 80% de nuestros clientes lo consiguen. ¿Por qué? Porque  nuestra mente es elástica y si sabemos trabajar bien con ella, si la motivamos lo suficiente, los resultados llegan. Seguro que hay cosas que no vas a poder hacer… pero en realidad sí puedes. El primer paso es darse a sí mismo la oportunidad de hacerlas.

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