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Cáncer de mama

Nuestra salud y bienestar están determinados, en gran medida por nuestros comportamientos diarios. Cuando se trata de cáncer NO hay garantías, pero tenemos mucha más influencia en el riesgo de padecerlo de lo que creemos.

Al igual que con todos los tipos de cáncer, el riesgo de desarrollar cáncer de mama varía de persona a persona y depende del resultado de una combinación de factores genéticos y factores relacionados con el estilo de vida.

Es importante saber que solo un 5-10% de los cánceres son hereditarios, lo que significa que las personas portadoras de ciertos genes tienen una mayor probabilidad de desarrollar un cáncer. Pero es mas importante saber, según resultados muy recientes de un estudio observacional publicado en Journal of the National Cancer Institute por un grupo de Albert Einstein College of Medicine, que llevar un estilo de vida saludable reduce el efecto de las variantes genéticas sobre el riesgo de cáncer de mama.

Cáncer de mama 2020

Según el informe de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) en España, el cáncer de mama sigue siendo el más mayoritario en las mujeres, y se esperaba que el 2020, terminara con la cifra de 33.000 nuevos casos anuales.

Sin embargo, y pese a la magnitud de la cifra, es importante saber, por un lado, que el cáncer de mama tiene en la actualidad una tasa de curación de hasta más del 85% y, por otro lado, que cada vez hay más evidencia científica que demuestra que llevar un estilo de vida saludable- seguir una dieta sana, evitar el sobrepeso, no fumar, hacer ejercicio y evitar la ingesta de alcohol- te protege y disminuye el riesgo de este tumor hasta en un 40%.

Si traducimos este porcentaje a cifras y siendo conservadores podríamos decir que en España se podrían evitar alrededor de 12.000 cánceres de mama si se incorporasen a la rutina diaria hábitos saludables.

¿Qué relación existe entre la obesidad y la posibilidad de tener cáncer de mama?

El exceso de peso es la segunda causa prevenible, tras el consumo de tabaco, de desarrollo de cáncer. Mientras que alcanzar y mantener un peso saludable es uno de los aspectos más importantes generadores de salud, tener sobrepeso se asocia con un mayor riesgo de sufrir algunas enfermedades como diabetes tipo 2, presión arterial alta, enfermedades del corazón y ciertos tipos de cáncer.

El sobrepeso y la obesidad, condiciones relacionadas a su vez con la mala alimentación y la falta de actividad física, están directamente implicados en el desarrollo de, al menos, 12 tipos de cáncer. Y no sólo estamos hablando de cánceres del sistema digestivo como pueden ser estómago o páncreas, sino de aquellos que tienen un componente hormonal importante como son el de mama, endometrio, próstata u ovario.

Cuando hablamos específicamente de cáncer de mama la relación es indudable. Es muy importante mantener un peso saludable y estable a lo largo de la vida. Las personas que han atravesado la menopausia y tienen sobrepeso u obesidad, tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de mama. Por lo tanto, evitar el aumento de peso durante la edad adulta, cuando hay una clara tendencia a que esto ocurra, es especialmente importante para disminuir el riesgo después de la menopausia.

No solo es crucial para prevenir la enfermedad, ya que la ciencia sugiere que aumentar mucho de peso durante el tratamiento contra el cáncer o incluso después de éste puede incrementar tanto el riesgo de que regrese el cáncer de mama como el de tener otros tipos de cáncer.

La falta de ejercicio, el sedentarismo y la mala alimentación son las principales causas del exceso de peso en la población, factor de riesgo de altísima prevalencia en España ya que un porcentaje muy elevado de la población adulta lo padece. Según el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer a través de una dieta sana, actividad física regular y un peso saludable, uno de cada tres cánceres comunes se evitaría.

Relación entre alimentación y cáncer de mama

La relación entre alimentación y cáncer, hoy por hoy, está fuera de toda duda. No hay evidencia de los efectos beneficiosos o adversos de alimentos concretos o nutrientes específicos y si hay consenso internacional en la definición del patrón alimenticio que protege del cáncer, de la misma manera que hay consenso en el patrón alimenticio que incrementa el riesgo de padecer la enfermedad.

España ha sufrido una transición nutricional muy perjudicial. Hemos dejado atrás el patrón de dieta mediterránea y nos hemos aproximado a un patrón de alimentación conocido como occidental o patrón estándar americano.

Hemos sustituido el consumo de alimentos vegetales en una proporción muy importante por productos animales y de alta densidad energética, más ricos en grasas y azúcares. En definitiva, hemos disminuido el consumo de productos que nos protegen la salud y nos ayudan a enfrentarnos a enfermedades y hemos aumentado el consumo de productos nocivos para la salud.

Hábitos alimenticios saludables

Para disminuir el riesgo de cáncer en general y de mama en particular hay, por tanto, que recuperar aquellos hábitos que hoy la ciencia defiende de forma alta y clara y suprimir los que, con la misma contundencia, invita a eliminar. Hay que aumentar el consumo de frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos y hay que minimizar el consumo de carne roja (la OMS es muy clara: 200 gramos a la semana).

Hay que reducir el consumo a cero o al mínimo posible de carnes procesadas y, sobre todo de alimentos ultraprocesados (pobres en nutrientes y ricos en calorías) y de bebidas azucaradas.

¿Qué pautas de alimentación deberíamos seguir para prevenir el cáncer de mama?

Con una dieta rica en verduras, frutas, legumbres, frutos secos, cereales integrales y pescado, se pueden evitar hasta un 30% de los canceres de mama. El papel protector de esta dieta- mediterránea sin alcohol- en el cáncer de mama, se explica a nivel biológico por su riqueza en fibra, antioxidantes, vitaminas, carotenoides y grasas saludables.

Modula el riesgo de este tipo de cáncer disminuyendo los estrógenos endógenos, aumentando los niveles de globulina fijadora de hormonas sexuales, neutralizando los radicales libres, previniendo el daño del ADN y reduciendo el estrés oxidativo.

Investigadores de la de la Universidad de Harvard, en un artículo publicado en este pasado mes de abril en la revista Cancer, concluyen que una dieta rica en fibra se relaciona con un menor riesgo de padecer un cáncer de mama.

También es destacable el papel de las grasas. El consumo de grasas saludables procedentes de alimentos mayoritariamente vegetales, como aceite de oliva, frutos secos y aguacate, y también del del pescado azul (los omegas 3), junto a una disminución de grasas procedentes de carnes rojas y procesadas ejerce un papel muy relevante en la disminución del riesgo. A esta conclusión llegan investigadores americanos en el estudio “Sister”, en el que observan que sustituir la carne roja por la de aves de corral, puede disminuir el riesgo de sufrir cáncer de mama (International Journal of Cancer. Abril 2020).

Si nos centramos en el tema de las bebidas, en cuanto al consumo de alcohol existe una fuerte evidencia de que el alcohol es una causa directa de al menos 8 tipos de cáncer, y su relación es especialmente marcada con el postmenopáusico. De la misma manera, el consumo de bebidas azucaradas se asocia positivamente con el riesgo de cáncer en general y de mama en particular, probablemente por su estrecha relación con el aumento de peso.

Situación contraria encontramos con el consumo de café y de , ambos muy ricos en antioxidantes, ya que el incorporarlos a nuestra rutina diaria ha demostrado tener efectos muy beneficiosos.

Decálogo de la alimentación anticáncer:
  1. Coma un mínimo de cinco raciones de frutas y verduras al día, incluyendo variedad de texturas, colores, aromas y sabores. Verduras de hoja verde, crucíferas, crudas, cocinadas,
  2. Los alimentos procedentes de los cereales, pan, arroz, pasta, etc., que sean preferentemente integrales
  3. Incremente el consumo de legumbres y frutos secos.
  4. Disminuya el consumo de carne roja y sustitúyala por carne blanca.
  5. Incremente el consumo de pescado y asegúrese de incluir pescado azul.
  6. Disminuye la ingesta de carne procesada.
  7. Cuantos menos productos ultraprocesados, ricos en azúcar, grasa y harinas refinadas, mejor.
  8. Minimice, cuanto más mejor, el consumo de alcohol.
  9. Mejor evitar las bebidas azucaradas como los refrescos, las bebidas deportivas y las bebidas energéticas.
  10. El agua es la mejor opción para calmar la sed. El café y el té, sin azúcar añadido también son una opción muy saludable.

Además, incluir estos alimentos en tu menú, sabiendo que es una combinación entre muchas posibles, te facilitará el llevar una alimentación que, sin duda, te hará ganar salud y vida.

Brécol (crucíferas: coliflor, repollo, coles de Bruselas); Espinacas (hoja verde: acelgas, grelos, kale); Pimiento rojo (o vegetales rico en carotenoides: zanahorias, calabaza, boniato); Uvas ( frutos rojos: cerezas, fresas..); Kiwi (cítricos: naranja, mandarinas..); Manzana; Tomate; Setas; Aceite de oliva; Garbanzos (legumbres: lentejas, guisantes, soja..); Avena (cereales integrales: arroz..); Nueces (frutos secos: almendras, anacardos, pipas de girasol); Te verde (bebidas no azucaradas: agua, café, infusiones); Lino (semillas: sésamo, cáñamo, etc.)

¡¡Y no te olvides de llevar vida activa!!

Alimentación durante el cáncer de mama

En cuanto a la relación positiva entre la alimentación saludable y el buen pronóstico en la progresión de un cáncer, son cada día mas las evidencias a favor de su existencia, aunque todavía se necesitan investigaciones con resultados contundentes aplicables a cada tipo de cáncer y a cada momento del proceso de desarrollo de la enfermedad.

Ahora, y con la evidencia en las manos, se alienta a los diagnosticados de cáncer, siempre que sea posible, a seguir los mismos consejos generales que se dan para la prevención del cáncer.

No hay ninguna evidencia de que la alimentación cure el cáncer. Tampoco la hay de los efectos beneficiosos o adversos de alimentos concretos o nutrientes específicos o, en todo caso, es limitada.

De la misma manera, no hay evidencia de que los suplementos dietéticos brinden los mismos beneficios contra el cáncer que el patrón alimenticio mencionado anteriormente e incluso, algunos suplementos en dosis altas pueden aumentar el riesgo de cáncer.

En cáncer de mama está muy bien documentada la relación positiva entre un buen estado nutricional y un mejor pronóstico ya que:

1. Mejora la calidad de vida.
2. Reduce los efectos secundarios al tratamiento
3. Ayuda a la recuperación postratamiento.
4. Mejora la esperanza devida.
5. Reduce el riesgo de recaída

Y recuerda, salud solo hay una

Pequeños cambios en el estilo de alimentación pueden marcar una gran diferencia en la reducción del riesgo de padecer un cáncer y muchas otras enfermedades, además de contribuir al bienestar físico y mental.

Te recordamos la importancia de seguir una dieta mayoritariamente vegetal, variada y equilibrada, que garantice el consumo de 5 porciones de frutas y verduras a diario, en lo posible frescas, que escoja cereales integrales siempre que sea posible y agregando legumbres, frutas secas y semillas, para promover tu salud y prevenir el cáncer

Emilia Gómez Pardo
Dra. en Bioquímica y Biología molecular. Máster en nutrición y salud

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